San Miguel Arcangel PDF Imprimir E-mail

El Templo

La construcción del templo tuvo su inicio el año 1748 y fue inaugurada oficialmente el año 1760, sin estar aún terminado su monumental Altar Mayor. Esta obra sigue la topología del Padre Schmid, consta de tres naves y 16 columnas, en este caso también tenía arcos de madera, aparte de los de ladrillo del presbiterio, un alero principal se encarga de la protección de la fachada,  galerías a ambos lados de las paredes laterales y techo, que originalmente fue de madera, güapá, teja y barro.

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Las ventanas del templo tenían vidrios, que se conservan en un 60% y en el interior, había un Altar Mayor de escultura, bien labrado que el Padre Schmid había realizado entre los años 1765 y 1766. Esta obra quedó inconclusa, pues el sagrario estaba sin dorar, en el momento de la expulsión de los religiosos; lo mismo sucedía con los laterales.

El dorado de estos altares fue concluido en 1783 por el maestro Antonio de Rojas, para lo cual en 1767, habían preparado 1.000 libras de oro para estos menesteres. El Templo de San Miguel tenía 7 cuadros grandes y 6 pequeños, y en la sacristía había 14, y cuadros confesionarios labrados en madera.

La decoración se encuentra en las abundantes pinturas murales; La única Iglesia que nos muestra 4 m2 de pintura original, sus figuras fueron encontradas en la séptima capa de blanqueado, gracias a este hallazgo se tiene el conocimiento cabal de cuales son los compuestos de esta pintura y de sus formas, que también aparece en el colegio y la utilización de la madera policromada, y en los suelos cerámicos, formando dibujos geométricos.

Es necesario decir que la construcción contaba con un pórtico con estatuas, delante de la fachada, que cayó en el siglo XIX. En el año 1979 fue declarado monumento histórico nacional pese a su avanzado estado de deterioro, año en que también se inicia la reconstrucción por el arquitecto Hans Roth, P. Godofredo Trenker y los constructores: Luis Falkinger y Froilán Céspedes entre otros, por gestiones de Monseñor José C. Rossemhamer, ante los familiares del pionero constructor, el Suizo Martin Schmid de la Compañía de Jesús y financiada por el gobierno  de Austria y Suiza , reinaugurándose en el año 1983.

Una curiosidad para mencionar en este templo es que su nivel, está situado en una pequeña colina de 1,5m. de altura sobre el nivel de la plaza, desde donde se inicia el camino de la exaltación.

La grandeza de estos templos no es tanto su dimensión métrica, sino la riqueza cultural y artística que sembró esa gente valiente dedicada a Dios, fundaron pueblos, hicieron una patria en plena selva desconocida e inhóspita; que merecidamente han sido declaradas “Patrimonio Cultural de la Humanidad”.


Historia de la Misión San Miguel Arcangel

La Reducción de San Miguel nació de la necesidad de dividir el Pueblo de San Rafael, donde se habían aglomerado más habitantes de los que pudieran vivir tranquilamente. Es así que el 29 de septiembre de 1721 los Padres Jesuitas Felipe Suarez y Francisco Herbas fundaron la Misión de San Miguel Arcángel, acompañados de los indios: pequicas, guazorocas, tarabicas, parachacas, tarabacas, guarayos, saracas y chamocos.

El proceso de aculturación fue rápido, debido al plan de acción que llevaron a cabo los  misioneros. Se construyeron viviendas, estas eran amplios galpones con divisiones para cada familia, patios colectivos, etc. Cada nacionalidad vivía separada bajo la dirección de un Cacique quién rendía cuentas al misionero. Pronto los indígenas chiquitanos mostraron su inclinación hacia el arte musical y el talento imitativo, por lo que se logro consolidar excelentes coros y se adaptaron danzas paganas a la nueva realidad misional, dándole mayor énfasis para niños y jóvenes. Con instrumentos fabricados por el Padre Schmid y reproducidos por los indígenas se organizó la pequeña orquesta polifónica que amenizaba, junto al grupo coral, los oficios divinos dándoles mayor solemnidad. Así nació la primera escuela de música, donde los niños y jóvenes fueron introducidos en el mundo de la armonía y la notación musical. Primero, canciones populares sencillas, y después obras solemnes, como Zípoli y otros.

Siendo los Chiquitanos muy buenos artesanos, muy pronto hubo en San Miguel: carpinteros, herreros, zapateros, curtidores, torneros, fundidores, escultores, pintores, tejedores, sastres, etc. Los trabajadores agrícolas tenían a su cargo la producción de cereales para su alimentación, las mujeres, se ocuparon de los textiles, los artesanos y constructores se encargaban del material para la construcción de obras, tales como el majestuoso templo en honor al Arcángel San Miguel.

Sería el 26 de febrero de 1767, cuando el Conde de Aranda consigue la pragmática sanción de expulsar a los jesuitas, debido a que la compañía de Jesús era objeto de discordia por sus bulas y cédulas reales especiales, que exoneraban de tributo a las “reducciones”, así como también por la forma tan peculiar de ser y actuar, diferente de las demás órdenes religiosas. Las misiones Chiquitanas que habían llegado a ser ejemplo de vida comunitaria, productiva y organización perfecta quedaron libradas a su suerte, produciéndose el caos, la confusión y el desconcierto en cada uno de sus habitantes, muchos de los cuales, al no existir la guía del “Tatita – Cura”, optaron por volver a la vida nómada, más aún, por los abusos y atropellos de que fueron objeto por parte de los colonizadores blancos, quienes servían al monopolio mercantil de los corregidores. San Miguel Arcangel perdió su condición de centro principal de abastecimiento de las demás Misiones Jesuíticas, y capital y residencia del gobernador de chiquitos, el cual se trasladó a Santa Ana.

El 17 de julio de 1831 visitó la Misión el francés Alcides Dòrbigny y fue recibido por el Gobernador Don Marcelino de la Peña; en su libro “Viaje a la América Meridional”, estimó una población de 2.500 habitantes, todos de raza “chiquitana”, divididos en seis secciones, que hablaban el mismo idioma, también hace referencia a una estatua de San Miguel Arcángel, patrono de la misión que había sido esculpida en Roma. De acuerdo a datos históricos dicha estatua, de un San Miguel moreno fue llevada a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra para un retoque y nunca más regresó, al igual que otra más pequeña del llamado “Niño Alcalde”.

Su población fue decreciendo enormemente, llegando a la época de extrañamiento de los padres, con menos de la mitad de su población. En la época de la Administración española se advierte una recuperación demográfica continua, convirtiéndose este pueblo junto a San Ignacio, en el más poblado de Chiquitos, en la primera mitad del siglo XIX.


Datos sobre San Miguel de Velasco

San Miguel de Velasco es capital de la segunda sección municipal de la Provincia Velasco. Tiene una extensión aproximada de 10.000 km2 y una población de 13.000 habitantes. El municipio está dividido en dos cantones: San Miguel y San Juan de Lomerío. La actividad principal es la explotación maderera, la producción agrícola-ganadera en diferentes comunidades y la producción artesanal.

 

 

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