Su iglesia se estima se construyó en el año 1767, de paredes de adobe y techo de paja, estas paredes revocadas con una mezcla de barro y ceniza bien maceradas y con una mezcla de caolín o tierra blanca, engrudos de almidón y mica molida se blanqueaban anualmente para el día de su fiesta patronal. Posteriormente se utilizó teja que producían los indígenas en las tejerías jesuíticas. La Misión de Santa Ana fue fundada en 1755, lo cual significa que estuvo solamente una docena de años bajo la dirección de los jesuitas. El Padre Lardín lo describía en 1762 como un pueblo nuevo, colonia de San Rafael, de el cual se habían tomado parte de sus pobladores.
Así para este templo hay diferentes autorías pues los jesuitas fueron expulsados cuando solo había un templo provisorio. El hecho de que el colegio quedara inconcluso, y así como la decadencia del pueblo luego de un incendio, hacen improbable que se pudiera contar con fondos para la construcción de uno nuevo. Por eso mismo, sorprende la calidad de su edificación que aunque pequeña, parece que surge del suelo mezclándose con la naturaleza, luego que su interior sorprende por su decoración en madera y la utilización de la mica.
Esta Iglesia fue restaurada en los años 1997 y 2001 por el arquitecto Hans Roth, a petición de los familiares de Martin Schmid y de la Compañía de Jesús, financiados por católicos Austriacos y el gobierno Suizo.
Su órgano, el arpa y los violines, es la única Iglesia que los conserva de época misional, las partituras musicales de la misma época han hecho renacer el espíritu barroco, las cuales han sido reestrenadas e interpretadas en América y el viejo mundo.
Historia de la Misión Santa Ana de Chiquitos
La Misión de Santa Ana de Chiquitos, hoy de Velasco, fue fundada en el año 1.755 por el Reverendo Padre Julián Knogler, con parte de los pobladores de San Rafael. Hoy forma parte del municipio de San Ignacio de Velasco.
En el año 1830 fue capital de la provincia tenía 2.000 habitantes. Se encuentra a 45 Km. de San Ignacio con un camino de tierra mantenido.
El hechizo de sus leyendas, las tradiciones culturales más completas, y el encanto de su Iglesia, transforma el ambiente en una especie de magia. Entre sus leyendas está la de “El Víborón de Piedra”, del cual se cuenta que esconde un inmenso tesoro en su cabeza o en la cola.