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XIII Jornadas Internacionales sobre las Misiones Jesuíticas
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Estimado amigos argentinos, brasileños, paraguayos y uruguayos:

Luego de leer la convocatoria adjunta sobre la pronta realización de las XIII Jornadas Internacionales sobre las Misiones Jesuíticas a llevarse a cabo en la ciudad de Dorados, Mato Grosso del Sur en Brasil del 30 de agosto al 03 de septiembre 2010; me decidí escribir el presente e-mail que tiene la intención de provocar un análisis y discusión sobre la “permanente exclusión de Bolivia del mapa misional de Sudamérica”.

Es que hay algo que llama mucho la atención: y es que justamente es en Bolivia donde ha quedado la marca viva de lo que fue la experiencia jesuítica de edificar la “Ciudad de Dios en el cielo, hecha realidad en la tierra”, a diferencia del resto del continente donde lo único que se pueden apreciar son solo ruinas.

Si es por el lado económico de lo que podría generar la actividad turística ligada a las misiones jesuíticas, haría lógica la “exclusión permanente y sistemática de Bolivia de la Ruta Misional” ya que un pueblo vivo siempre tendrá mayor valor que una ruina, pero si es por el lado histórico es un total contrasentido, no solo desde un punto de vista académico, sino incluso hasta por la forma de “comparación con la zona misionera del antiguo Paraguay con otras zonas misioneras del Sur”, como lo refleja la convocatoria arriba citada. Y es que nuestra historia es la misma, es única, somos un solo pueblo, basta con recordarla un poco, y para no quedar duda en el mismo puño y letra de un jesuita: el Padre Antonio Menacho.

  • Los primeros jesuitas enviados al Virreinato del Perú llegaron a Lima el 28 de marzo de 1568. Hacia el año 1569 habían en Perú un total de 242 jesuitas, de los cuales 105 eran sacerdotes, 30 estudiantes y el resto hermanos y novicios. La expansión de la orden fue muy rápida, fundaron colegios en Lima (1568), Cuzco (1572), La Paz (1572), Potosí (1574), Juli (1576), Arequipa (1578), La Plata (1578).
  • Desde su llegada los jesuitas ansiaban la evangelización de las extensas tierras apenas conocidas del oriente, el Marañon actual Brasil, el norte del actual departamento de La Paz y las llanuras del oriente boliviano.
  • En 1558 el provincial jesuita Juan de Atienza destinó a Santa Cruz de la Sierra al Padre Diego Samaniego, quien se puso en camino hacia Potosí. Luego de reunirse con los Padres Diego Martinez y Juan Sánchez emprendieron un largo viaje por Chuquisaca y Mizque, hasta que en 1587 arribaron a Santa Cruz. A los cuatro días de llegados a Santa Cruz, el Padre Samaniego predicó un martes de Pentecostés, con gran alegría de los presentes pues luego de 26 años de fundada la ciudad nunca habían oído predicar a alguien.
  • En 1594 los jesuitas comienzan a preparar una exploración hacia los llanos de Mojos (actual departamento del Beni en Bolivia). Dicha misión se concretó recién en el año 1596, partiendo con un buen número de soldados españoles, acompañados del Padre Jerónimo de Andino. El Padre Andino en varias cartas da informe de los diferentes pueblos encontrados, que a partir de ahí comienzan a ser el sueño misionero de la Provincia de Perú. Los Jesuitas recién logran en 1672 hacer la entrada definitiva en Mojos.
  • En Juli, junto al Lago Titicaca los jesuitas aprendieron que el desarrollo espiritual u cultural que se proponían no era posible sin la independencia económica. En Juli logran desarrollar, sobre la base de las doctrinas dominicas, un modelo de desarrollo con una organización económica muy avanzada, basado en la pesca, el cultivo de campos y la cría de ganado; en beneficio no solo de las familias sino también de la comunidad, con obras de interés común de asistencia social a los pobres, huérfanos, viudas, enfermos y ancianos, como también de interés religioso y artístico. Esta experiencia provocó pronto envidias a tal punto que los jesuitas fueron acusados de ocuparse más de lo material que de lo espiritual.
  • A partir del siglo 17, los jesuitas pusieron sus ojos en una nueva zona misional que abarcaba a los indios guaranís del Paraguay, Paraná y Uruguay. Desde años anteriores habían comenzado a trabajar esporádicamente en la zona de Tucumán, lo que significaría que en 1607 se forme la Provincia del Paraguay. Los jesuitas habían sido invitados a evangelizar a los indios del Paraguay desde su llegada al Perú en 1568, hecho que recién se da en 1610. Sin duda alguna las experiencias desarrolladas por los Jesuitas en Juli y en Santa Cruz contribuyeron a hacer realidad la meta de fundar las reducciones paraguayas.
  • Visto entonces el éxito que iban teniendo las reducciones del Paraguay, la idea de fundar pueblos similares en Chiquitos y Mojos fue cundiendo entre los jesuitas del Perú. Y la ocasión para que los jesuitas ingresen a Mojos se dio en 1968 cuando los indios mojeños se acercaron a Santa Cruz a conseguir utensilios que ellos mismos no podían fabricar. Ocasión que fue aprovechada por el hermano jesuita Juan de Soto, quien estableció buena relación con los indios y logró realizar una expedición hacia Mojos el 10 de septiembre de 1668. En dicha expedición se fundó un campamento estable para españoles que se llamó Trinidad, que tuvo corta duración, pero años mas tarde en 1686 fundaron en lugar no muy lejano a él la Reducción de Trinidad, hoy la capital del Departamento del Beni. En pocos años los jesuitas llegaron a fundar en la zona de Mojos un total de 24 Reducciones. La Misión de Mojos, donde vivían 40 familias,  fue siempre atendida desde Santa Cruz y con el fin de facilitar las largas jornadas se fundaron también las reducciones de Desposorios (hoy Buena Vista) y de Santa Rosa al norte de Santa Cruz.
  • El año 1690 se fundó en Tarija el Colegio de la Compañía de Jesús. Había sido elegida por los jesuitas como centro de evangelización de los indios Chiriguanos. Tarija dependía directamente de la Provincia del Perú, sin embargo por las cercanías pasó a ser atendida por la Provincia del Paraguay, hecho que provocó tensión entre los jesuitas peruanos y paraguayos, asunto que fue dirimido en 1706 en favor del Paraguay. Al colegio de Tarija quedó entonces adscrita la Misión de Chiquitos.
  • En 1690 el Padre José de Arce fue nombrado superior de las misiones entre los chiriguanos. El 23 de octubre de dicho año estando el Padre de Arce en Santa Cruz para interceder por la vida del Cacique Tambacura, presenció una escena que lo conmovió: trescientos indios chiquitos habían sido apresados para ser vendidos al Perú como esclavos. Este hecho aumentó en el Padre de Arce el convencimiento de la urgencia de empezar la evangelización de los Chiquitos. Y es que el entonces gobernador Agustín Arce le había anteriormente solicitado emplear sus energías con los indios chiquitanos en vez de los indios chiriguanos. La tarea de evangelización de los Chiquitos le correspondía al Perú y no al Paraguay, pero a pesar de ello el Padre José de Arce que dependía del Paraguay la llevó adelante y posteriormente pago las consecuencias de su intromisión, ya que fue castigado por sus superiores por su actuación.
  • El 31 de diciembre de 1691 fue fundada la primera Reducción en territorio chiquitano, la Reducción de San Francisco Javier. La Carta Anua que se conserva sobre esa fundación reza así: “En la víspera del Año Nuevo de 1692 se cortaron los árboles para la construcción. Al anochecer se erigió una Cruz, bendecida por el padre rezando él y sus compañeros las letanias. Durante esta función sagrada estaban los indios de rodilla. Así se inauguró esta primera reducción de los indios chiquitos, denominada de San Francisco Javier, con los mejores auspicios para cristianización de esta gente”.

… Y así continuó la tarea misionera en la tierra de los chiquitos con la erección de las nuevas reducciones: San Rafael (1695), San José (1698), San Juan Bautista (1699), San Ignacio de los Bohococas (1708), Concepción (1708), San Ignacio Zamucos (1716), San Miguel (1721), San Ignacio (1748), Santiago (1754), Santa Ana (1755) y Santo Corazón (1760).

En su libro “Viaje a la America meridional. Realizado entre 1826 a 1833”, el historiador francés Alcides D´Orbigny relató: “en Chiquitos los jesuitas habían dejado 10 pueblos en donde se rivalizaba la actividad para el bienestar y el mejoramiento de todos”. Esos diez pueblos siguen en la actualidad vivos, donde se respira el mismo aire misional, donde se escucha la misa en los mismos templos donde los jesuitas predicaron hace más de trescientos años atrás, donde los actuales habitantes siguen vistiendo a la usanza que les dejaron sus “tatas” y donde los acordes de los violines siguen escuchándose en cualquier vivienda humilde.

Por lo arriba mencionado propongo a nuestro amigos argentinos, paraguayos, brasileños y uruguayos, darnos un abrazo fraterno de historia y hacer esfuerzos conjuntos para que ese legado siga siendo un motivo más para seguir apostando  por un futuro mejor de todos nosotros. Por tal motivo, les propongo que la futura XIV Jornada internacional sobre las Misiones Jesuíticas se la realice en San Ignacio de Velasco en Bolivia.

Aprovecho la oportunidad para invitarlos a participar del VIII Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana Misiones de Chiquitos, que se llevará a cabo en la Chiquitania y Mojos entre el 22 de abril al 02 de mayo de 2010, donde todos ustedes podrán deleitarse con la música misional dejada por los jesuitas en la región.

Saludos cordiales  
Ricardo Ortiz Gutiérrez
Ciudadano de San Ignacio de Velasco